martes, 28 de junio de 2016

SAN ANTONIO DE PADUA Y EL PAN DE LOS POBRES




Antonio de Padua, aparte de gran santo, también fue un gran taumaturgo; de hecho sus milagros se cuentan por centenares. Después de su muerte se recopilaron cincuenta y tres milagros auténticos para su canonización, que fueron leídos ante el Papa Gregorio IX, quien lo canonizó antes del año de su muerte. 

Los datos más seguros sobre su vida los tenemos en un contemporáneo suyo, religioso franciscano como él, que permaneció en el anonimato y que lo conoció y pudo realizar averiguaciones entre los que lo conocieron y recibieron los milagros, maravillosamente documentados.

Fue San Antonio un gran teólogo y escriturista, que conocía a San Agustín a la perfección, pues antes de ser franciscano había sido canónigo regular de San Agustín. Pero quedó entusiasmado con el espíritu evangélico de los primeros franciscanos que llegaron a Coímbra, en Portugal, donde él residía. Quiso ser mártir y pidió ir a Marruecos. Sin embargo, una enfermedad le impidió predicar y llegó a Italia, donde pudo conocer a San Francisco, quien, al conocer que era docto, le encargó de la predicación y de la enseñanza teológica a sus hermanos religiosos. 

Luchó con entereza contra los herejes de su tiempo para convencerlos con su predicación y milagros de las Verdades de la Fe Católica. El Papa Pío XII lo nombró Doctor de la Iglesia el 16 de Enero de 1946, mediante la Carta Apostólica "Exulta, Lusitania felix".




EL PAN DE LOS POBRES

Tiene su origen en uno de los muchos prodigios atribuidos a San Antonio de Padua. Un niño, dejado sólo cerca de un recipiente lleno de agua, cayó dentro y se ahogó. La madre, desesperada, recurrió a su fe al Santo e hizo el voto de dar a los pobres tanto trigo como pesaba su hijito, si el niño resucitaba (cf. Rigauld, Vita, cap. X, 3). Y así fue. Nació entonces la devoción llamada "pondus pueri", el peso del niño, con fines benéficos.

Los padres prometían a San Antonio tanto pan como el peso de sus chiquillos, para que los protegiera de las epidemias y de otros males. La pía práctica, disminuyó en la edad media y después desapareció.

Sólo hacia finales del siglo XIX renació, por mérito principalmente de don Antonio Locatelli, difundiéndose en todo el mundo, hasta el punto de que en muchas iglesias, junto a la imagen o estatua de San Antonio, se encuentra la cajita con el letrero: "Pan de San Antonio".






Tomado de:
http://sicutoves.blogspot.mx/2013/06/san-antonio-de-padua-y-el-pan-de-los.html

sábado, 18 de junio de 2016

La Escritura obliga, y provoca el odio de los mundanos




La verdad engendra odio; por ésto algunos, para no incurrir en el odio de los oyentes, velan la boca con el manto del silencio. Si predicaran la verdad, como la verdad misma lo exige y como abiertamente la divina Escritura obliga, incurrirían en el odio de las personas mundanas, que acabarían por excluirlos de sus entornos. Pero como caminan según la mentalidad de los hombres de mundo, temen de escandalizarlos; siendo que nunca se debe hacer menos a la verdad, ni siquiera a costa del escándalo”


San Antonio de Padua, Sermones

[Traducido por M.M. Artículo original.]


Escrito por Adelante la Fe




Tomado de:

adelantelafe.com

domingo, 27 de marzo de 2016

Felices Pascuas de Resurrección


¡Cristo ha resucitado verdaderamente!¡Aleluya!

Dícele Jesús: ¡María! Volvióse ella, y le dijo: ¡Rabboni! (que quiere decir Maestro).
Dícele Jesús: No me toques, pues no he subido todavía al Padre;

¡El blog Espíritu Franciscano les desea Felices Pascuas de Resurrección!

domingo, 4 de octubre de 2015

San Francisco de Asís, Confesor

San Francisco, nacido en Asís, Umbría, fue suscitado por Dios para trabajar con Sto. Domingo1 en el resurgimiento moral del mundo, precisamente en una época de las más borrascosas.
«Cuanto este insensato sublime, dice el Conde de Montalembert, más se ocultaba y rebajaba para hacerse digno, con la humildad y el desprecio de los hombres, de ser vaso del divino amor, tanto más, por un efecto maravilloso de la gracia, corrían los hombres en pos de él.»  Francisco tuvo pronto discípulos, que se redujeron a la más estrecha pobreza, compartiendo su ardor en la conversión de los pueblos. «Hermanos míos, les decía, prediquemos penitencia más con nuestros ejemplos que con nuestras palabras.» Dióles después una Regla, que mereció la aprobación de Inocencio III en 1210.  Al año siguiente cediéronle los Benedictinos la iglesita de Nra. Sra. de los Ángeles, llamada Porciúncula2, cuna que fué de su Orden.  Esta nueva familia religiosa con que enriqueció la Iglesia, multiplicóse con tal rapidez que a los diez años contaba ya hasta cinco mil hermanos en el Capítulo general, celebrado en Asís3.

La Porciúncula
Queriendo S. Francisco que se considerasen como los más pequeños entre los religiosos, dióles el nombre de Frailes Menores.  Él mismo no pasó en toda su vida de simple diácono. Al lado de esta Orden, fundó otra que es la de las «damas pobres o Clarisas, así llamadas por la ilustre virgen de Asís y cofundadora Sta. Clara (12 de Agosto).
Finalmente, en 1221, estableció otra Orden, llamada «Orden Tercera de penitencia», a la que los Papas prodigan los más poderosos alientos y ricas gracias. S. Francisco envió discípulos suyos a Alemania, España, Francia, África; él mismo deseó ir a Palestina y a Marruecos sediento del martirio; mas estorboselo en el camino la divina Providencia.
El 4 de Octubre de 1226, dió su alma a Dios, diciendo: «Sacad Señor, mi alma de esta cárcel, para que vaya a cantar tus alabanzas» (Salmo 141).
¡Serafín de Asís! Ahora eres rico, y tu sayal reluce más que la púrpura de los reyes. Ruega por la Iglesia y sigue siendo una de sus más robustas columnas. Enséñanos el desprecio de todo lo terreno, que, al fin. todo ello vale harto menos que un alma.
Y, sin embargo, los hombres arriesgan alocados la suya, y aun la pierden a trueque de allegar un montoncito de polvo que reluce.  A ti te llamaron loco las gentes; pero ésta si que es locura, frente a la misteriosa y única cordura de la cruz y del entero desprendimiento.
Mira siempre con especial predilección por tu dilatadísima familia espiritual repartida en tus tres Órdenes, a fin de que se santifiquen y que den a Dios la debida gloria y a la Iglesia el espiritual provecho que de ellos espera.
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1. «Francisco, dice Dante, fué un verdadero Serafin por el amor que abrasó su alma; Domingo con sus luces ocupa las filas de los Querubines».  La. vida del primero alcanza de 1182 a 1226: la del segundo va. de 1170 a. 1221. Cuéntase que San Luis, rey de Francia, solía decir : Si yo pudiese dividirme en dos partes, daría. una mitad a Sto. Domingo y la otra a S. Francisco.
2. S. Francisco, después de haber restaurado la Iglesia. de Nra. Sra.. de los Ángeles, alcanzó del Papa la gracia de una indulgencia plenaria para todos los fieles que la visitasen el 2 de Agosto, aniversario que era de su consagración. Todas las iglesias parroquiales gozan desde hace unos años del mismo privilegio.
3. En 1264 los Franciscanos poseían 8.000 casas, creciendo su número en la Edad Media.  Actuaalmente las tres ramas de la Orden de S. Francisco cuentan 40.000 miembros en todo el mundo.  Han dado a la Iglesia 29 Santos, 60 beatos, 5 Papas y numerosos cardenales, obispos y doctores de la talla de S. Buenaventura., Alejandro de Ales, Rogerio Bacon y Dune Scot.
Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL
Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1726 y 1727.
Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

viernes, 25 de septiembre de 2015

NOVENA A SAN FRANCISCO DE ASÍS, CONFESOR -Día 1ro.





Confesor – Fundador de las Órdenes Menores


Fiesta, el 4 de octubre.

San Francisco en meditación



n. 1181 en Asís, Italia
† 3 de Octubre de 1226 en la Porciúncula, Italia

Patrono de Asís, Italia; personas en trance de muerte; animales; familias; comerciantes; paz. Protector contra el fuego. Se lo invoca para no morir en soledad.



Per signum Crucis (†) de inimicis nostris(†) libera nos (†) Deus noster.
In Nomine (†) Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Dulcísimo Jesus, Redentor mío, a quien debiendo tantos beneficios he correspondido con muchos pecados; de estos me pesa de lo íntimo de mi corazón, por ser Tú tan bueno, mi Dios y mi Señor. Con tu gracia propongo no volver a ofenderte, apartándome de todas las ocasiones de pecar, y espero el perdón de todos ellos por tu Preciosísima Sangre.




ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO DE SAN DAMIÁN, COMPUESTA POR EL SANTO

Para todos los días




¡Oh alto y glorioso Dios!, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

Aquí se pide la gracia que se desea alcanzar en esta novena, si es para gloria de Dios y bien de las almas.


DÍA PRIMERO

Admirable Padre San Francisco, ángel de paz y heraldo del Rey de reyes, que con vuestras virtudes sois una de las mayores glorias de la Iglesia, obtenedme por vuestras llagas y por vuestras grandezas, las virtudes propias de mi estado y la gracia que os pido, si es la voluntad de Dios.

Pater noster, Ave María y Gloria Patri.



ORACIÓN FINAL
BENDICIÓN DE SAN FRANCISCO

El Señor te bendiga y te guarde (+) El Señor te muestre su rostro y tenga misericordia de ti (+) Vuelva el Señor su rostro hacia ti y te conceda la paz (+) El Señor bendiga (+) este su siervo.

(Con esta bendición acostumbraba el Santo Padre bendecir a todos, y con ella bendijo a Fray León, su compañero, molestado por las tentaciones, librándole de ellas. Se exhorta a todos a llevar consigo esta bendición, porque se sabe por experiencia que es maravillosísima contra los demonios, tentaciones, asechanzas de enemigos, tempestades, incendios, muertes repentinas, y contra otros males y peligros. El original de esta bendición, escrita de propia mano de N.S.P.S Francisco se conserva en la iglesia de La Porciúncula, Asís).




Tomado de:
https://radiocristiandad.wordpress.com/


domingo, 16 de agosto de 2015

La asunción de María a los cielos. 15 de Agosto.

Es una de las fiestas marianas más antiguas y, desde luego, la Más celebrada por el pueblo cristiano en todo el mundo. Es la fiesta del triunfo definitivo de María, con su gloriosa Asunción en cuerpo y alma al cielo para ser coronada por Reina y Señora de todo lo creado. Parece que tuvo su origen en Oriente hacia el siglo v, con el título de la Dormición de María, que más tarde (siglo VIII) se cambió por el de la Asunción. En Occidente aparece esta fiesta en el siglo VII y se propagó rápidamente por todo el mundo. El Misal mozárabe español contiene una misa de la Asunción de María del siglo IX, pero ya se celebraba la fiesta al menos desde el siglo VII, como atestiguan San Isidoro y San Ildefonso. San Pío V en 1568 mejoró mucho las lecciones del Oficio litúrgico. Y Pío XII proclamó dogma de fe la Asunción de María el día 1 de noviembre de 1950. Hoy es fiesta de precepto para toda la Iglesia universal y se celebra con el máximo rito de «Solemnidad».

LA ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELOS


La Virgen María fue asumida o “asumpta” a los cielos; o sea, resucitó como su Hijo y fue lle­vada a la gloria en cuerpo y alma. No decimos Ascensión, sino Asunción, porque fue llevada por su Hijo, como píamente creemos. Se cree que vivió 72 años.
El Papa Pío XII definió en el año 1950 des­pués de consultar a los Obispos de todo el mun­do, que la Asunción de María a los cielos es una verdad de fe. ¿Dónde está en los Evangelios, esa verdad de fe? No está en los Evangelios, está en la Tradición. Los Evangelios terminan en la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo; y fueron compuestos y puestos por escrito mucho antes de la muerte de Nuestra Señora. Pero los Apóstoles sabían y enseñaban muchas más cosas de las que están en los Evangelios, como dicen ellos mismos: "Muchas otras cosas hay que hizo Jesús, que si se escribieran todas, creo que no cabrían en el mundo los libros" -dice san Juan al final del suyo.
La Iglesia Católica sostiene que la Revelación de Dios a los hombres está contenida en dos depósitos: la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición o Trasmisión. Tradición no es cualquier cosa que esté escrita en los Santos Padres, ni siquiera en los Padres Apostólicos, que fueron los escritores que conocieron a los Apóstoles; sino solamente “quod semper, quod ubique, quod ab ómnibus”, como dijo san Vicente de Lerins: es decir, lo que se ha creído “siempre, por todos y en todas partes”. Y esto ocurre con el dogma de la Asunción de María a los cielos.
Hay en los escritos de los Padres muchas cosas que son conjeturas, opiniones teológicas o pías creencias; que son respetables, pero no son verdades de la fe: como la que puse arriba que la Santísima Virgen vivió 72 años. Probablemente es verdad pero no es una verdad de la fe; un “dogma”, como se dice.
Un alemán amigo mío protestante me dijo una vez: “Ustedes creen cosas de hombres. No hay que creer más que lo que está en la Sagrada Escritura”. La respuesta sencilla es: “¿Y dónde está en la Sagrada Escritura eso que Ud. ha dicho ahora?”. Efectivamente, la Escritura no dice eso, dice lo contrario, como hemos visto. Dice expresamente que después de su Resurrección Cristo instruyó a sus discípulos en muchas cosas acerca del Reino de Dios “que no están en este libro”, ni cabrían en muchos libros. Así por ejemplo, el Sacramento del Matrimonio, y el de la Extremaunción (que está en la Carta de Santiago Apóstol), la jerarquía eclesiástica dividida en Sacerdotes y Obispos, las prerrogativas de la Santísima Virgen, como su Asunción. Desde el principio de la Iglesia los fieles llamaron a la muerte de María la “dormición” o el “tránsito”; no “la muerte”; la primera literatura cristiana contiene relatos de su resurrección y glorificación; y las distintas Iglesias celebraban esa fiesta, que celebramos nosotros el 15 de agosto.
María no tenía pecado original, de modo que el castigo de la muerte no le era debido; murió para seguir en todo a su Hijo en la obra de la Redención del hombre; así como cumplió la ley de la Purificación después del Parto, que no la obligaba a ella; y Cristo se sometió a la Circuncisión y al bautismo de penitencia de su primo el Bautista. Y así María debía seguirlo también en la Resurrección.

“¿Quién es ésta que sube del desierto,
Enchida de delicias
Apoyada en su Amado?
¿Quién es ésta que sube del desierto
como una columnita de zahumo
De perfume de incienso y mirra
Y toda clase de aromas?...
Ven del Líbano, esposa mía
Ven del Líbano y serás coronada...”

Estos y otros versículos del Cantar de los Cantares aplica la Iglesia a María en su gloriosa Asunción.
Cristo y su Santísima Madre resucitaron para nosotros; y entraron en la gloria como representantes de todo el cuerpo de la Iglesia, como primicias de la resurrección de la carne, de nuestra resurrección futura. Esto nos alegra. Es difícil alegrarse de la alegría de otros cuando ella no nos toca para nada: dicen que la compasión es propia de hombres; pero la congratulación (o sea, alegrarse con la alegría ajena) es propia de ángeles. Pero en este caso la alegría y gloria de la Reina de los Angeles nos toca de cerca. Los bienes de nuestra Madre son nuestros.
Un cuerpo de varón y un cuerpo de mujer están ya en el cielo, transformados por Dios en algo semejante a los Angeles. En esta vida el cuerpo nos pesa muchas veces, sujeto como está a la concupiscencia, a las enfermedades y a la muerte. El amor, que parecería inventado por Dios para la felicidad del hombre (y así fue al principio) resulta que ahora es causa de muchísimas penas, molestias, contrastes; y aún crímenes, desastres y tragedias, como vemos cada día; porque la naturaleza del hombre está desordenada por la pasión y el desenfreno. Pero no es el destino final de nuestros cuerpos estorbar al alma, decaer a la vejez y las dolencias, y pudrirse para siempre en el sepulcro. Su destino final es ser renovado, enderezado y perfeccionado por el Creador en forma extraordinaria y espléndida como lo fueron ya el cuerpo de Cristo Nuestro Señor y el cuerpo de María Santísima. Así sea.
  
R.P. Leonardo Castellani, tomado de “El Rosal de Nuestra Señora”. Visto en Syllabus.

Tomado de:
http://statveritasblog.blogspot.mx/

martes, 17 de marzo de 2015

SANTA CLARA DE ASÍS (Parte 5 de 8)


Santa Clara de Asís.


Al predicar el amor de Dios en la catedral de Asís, el Poverello despertó ansias y resoluciones de darse a la perfección, en el alma de una noble doncella llamada Clara Scifi. Ésta apartó a cuantos jóvenes la solicitaban por su hermosura y riqueza, y, por la poterna por donde sacaban a los muertos, huyó secretamente del palacio de sus padres para entregar a Jesucristo su corazón y juventud.

La tarde del domingo de Ramos, 19 de marzo de 1212, en la capilla de la Porciúncula, alumbrada por la movida y fulgurante luz de las hachas de los frailes, Clara se postró ante el altar de la Virgen, dio libelo de repudio al siglo y se consagró al Señor. Tenía diecinueve años.

A los pocos días se le juntó su hermana Inés. El piadoso retiro de San Damián, adonde envió Francisco a las dos vírgenes, llegó a ser cuna de una Orden admirable de mujeres que al principio se llamó de las Señoras Pobres, y que hoy día todos conocen con el nombre de Clarisas, derivado del de la fundadora Santa Clara de Asís.