domingo, 21 de abril de 2019

Felices Pascuas de Resurrección



¡Cristo ha resucitado verdaderamente!¡Aleluya!




Dícele Jesús: ¡María! Volvióse ella, y le dijo: ¡Rabboni! (que quiere decir Maestro).


Dícele Jesús: No me toques, pues no he subido todavía al Padre;



¡El blog Espíritu Franciscano les desea Felices Pascuas de Resurrección!

miércoles, 6 de marzo de 2019

LA CUARESMA EN SAN FRANCISCO DE ASÍS







Para San Francisco la oración y el ayuno tiene especial lugar en su ascesis. Él nos dice en su Regla No Bulada (III,1): “Dice el Señor: ‘esta clase de demonios no puede salir más que a fuerza de ayuno y oración’ (cf. Mc 8,28)”. El monte Alvernia es una demostración clara de que San Francisco, al final de sus días, sentía la necesidad de lo que llamamos “ratos fuertes de oración y de una experiencia del desierto” (Charles de Foucault). Su inserción en Dios era tan fuerte y profunda, que era un hombre hecho oración.

San Francisco no se contenta de vivir la Cuaresma así dicha “Grande” o de la Redención, convocada por la Iglesia, que inicia el Miércoles de Cenizas hasta la Semana Santa en preparación a la Pascua (RegB III, 6). Creó la Cuaresma de Adviento o de la Encarnación, en preparación a la Navidad, que san Francisco hacia, y que va de la fiesta de todos los Santos a la vigilia de la Natividad del Señor. Solo estas dos eran obligatorias para todos sus frailes, escribe en la Regla (RegB III, 6): Y ayunen desde la fiesta de Todos los Santos hasta la Navidad del Señor.

Sin embargo, la santa cuaresma que comienza en la Epifanía y se prolonga cuarenta días continuos, la que el Señor consagró con su santo ayuno (cf. Mt 4,2).

San Francisco personalmente hace otras tres, y todas ellas pasaba en ayunas y oraciones, apartado del mundo, para estar solo y solamente con Dios, en continuo proceso de conversión. Viviendo más profundamente el misterio de la Encarnación de Jesucristo, la Cuaresma de la Epifanía o “Benedetta” (RegNB III, 11; LM IX, 2); con esta cuaresma, San Francisco entendía hacer una relación entre el tiempo de Navidad y de Pascua. Como ya vimos, él no hace separación entre la Navidad y la Pascua, pues representan los dos polos del único misterio de salvación.

Su gran devoción por los santos y servidores celestiales hacen en él una cuaresma especial, toda propia del Poverello, que no la ha impuesto y ni menos la aconseja a sus frailes; la busca solo para sí mismo. La Cuaresma en honor a San Miguel, ayunaba devotísimamente e iniciaba el día de la Asunción (15 de Agosto), y la terminaba en el día de la fiesta de San Miguel Arcángel (29 de Septiembre). Solía decir que: “cada uno debería ofrecer alguna alabanza u ofrenda especial a Dios en honor a tan gran príncipe” (2Cel 197; LM VIII, 10, IX 3, XIII, 1.5.)

Otra devoción cuaresmal del Seráfico hermano era a los santos Pedro y Pablo; “exprimía” la comunión con la sagrada jerarquía, sobre todo, con el papa, signo de la unidad de la Iglesia. Iniciaba el día de la fiesta de los apóstolos Pedro y Pablo (29 de Junio) hasta la fiesta de Asunción (15 de Agosto), demostrando la particular devoción por María, madre y figura de la Iglesia (LM IX, 3).

Tenemos así las cinco las cuaresmas de San Francisco durante el año: esto quiere decir que cerca de doscientos días él pasaba cada año en soledad, orando y mortificándose; apartado de las personas, solo con Dios.

Empleando así dos tercios de su tiempo a la contemplación y a la oración, y solo un tercio en la acción, con una vivencia así, por cerca de veinte años ha cambiado la faz al mundo.

Los tempos litúrgicos de la Iglesia, como el Adviento, las fiestas de Navidad, la Cuaresma, las fiestas Pascuales, son momentos privilegiados del retorno a Dios, cuando reconocemos que todo es vano fuera del contexto religioso y que solo Cristo da un sentido, y un significado a nuestra vida personal.

San Francisco nos dio un grande ejemplo. Nos ha enseñado la entrada que lo condujo a hacer la experiencia del infinito amor de Dios, gracia y don especial que el Poverello tuvo dos años antes de su muerte, de participar en el sufrimiento y en el amor de Jesús Crucificado por nuestra salvación. Así nos enseña (cfr Test 4): el Señor me dio una fe tal en las iglesias, que oraba y decía así sencillamente:

Te adoramos, Señor Jesucristo, también entodas tus iglesias que hay en el mundo entero y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. (Test 5)



Autor: 
Franciscanos Capuchinos del Norte de México

lunes, 19 de marzo de 2018

Lo mejor de la Madre Angélica - San José

jueves, 15 de marzo de 2018

LA MADRE ANGÉLICA HABLA CONTRA EL MODERNISMO EN LA IGLESIA

En este video la Madre Angélica explota y habla sobre los liberales-progresistas (el modernismo) en la Iglesia Católica.

Lo mejor de la Madre Angélica - LA HIGUERA - CUARESMA - SAN MARCOS 11

miércoles, 14 de febrero de 2018

HOY, 14 DE FEBRERO DE 2018, MIÉRCOLES DE CENIZA, OBLIGAN EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA


  •  La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno.
  • Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.



La Cuaresma (cuarenta días) es un tiempo de ayuno y penitencia instituido por la Iglesia por tradición apostólica con el objeto de: 1°, darnos a entender la obligación que tenemos de hacer penitencia todo el tiempo de nuestra vida, de la cual, según los Santos Padres, es figura la Cuaresma; 2°, imitar en alguna manera el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo practicó en el desierto; 3°, para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar santamente la Pascua.

El primer día de Cuaresma se llama Miércoles de Ceniza porque en este día pone la Iglesia sobre la cabeza de los fieles la sagrada Ceniza para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo.



La imposición de ceniza
es una costumbre
que nos recuerda que 
algún día vamos a morir
y que nuestro cuerpo 
se va a convertir
en polvo. Nos enseña
que todo lo material
que tengamos aquí 
se acaba. En cambio,
todo el bien que tengamos
en nuestra alma nos
lo vamos a llevar 
a la eternidad.
Hemos de recibir la sagrada Ceniza con un corazón contrito y humillado, y con la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia. Para pasar bien la Cuaresma -según la mente de la Iglesia- hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, guardar exactamente el ayuno y la abstinencia, y mortificarnos no sólo en las cosas ilícitas y peligrosas, sino también en cuanto podamos en las lícitas, como sería moderándonos en las recreaciones; 2ª, darnos a la oración y hacer limosnas y otras obras de cristiana piedad con el prójimo más que de ordinario; 3ª, oír la Palabra de Dios, no ya por costumbre o curiosidad, sino con deseo de poner en práctica las verdades que se oyen; 4ª, andar con solicitud en prepararnos a la Confesión* para hacer más meritorio el ayuno y disponernos mejor a la Comunión pascual.

AYUNO Y ABSTINENCIA

El ayuno consiste en no hacer más que una sola comida al día, y la abstinencia en no tomar carne ni caldo de carne (se prohíbe comer DURANTE LAS 24 HRS. DEL DÍA, carne y caldo de carne de animales terrestres o que vuelan -res, carnero, cerdo, pollo, codorniz, pájaros, etc.-. Se permite la carne de pescados o mariscos -animales acuáticos-. En algunas regiones existe el error generalizado de que se permite el pollo o el caldo de pollo, pero esto no es así.). Los días de ayuno, la Iglesia permite una ligera refección a la noche, o hacia el mediodía si la comida única se traslada a la tarde, y además la parvedad por la mañana. Éstas consisten en un muy ligero alimento (bastante menor al acostumbrado). No debe comerse ningún otro alimento entre comidas. Los líquidos simples o para calmar la sed pueden beberse a cualquier hora (por ejemplo: agua, cerveza, vino, café con poca azúcar, etc.). No deben beberse, entre comidas, caldos, leche y otros que fungen como alimento.

Al ayuno están obligados todos los que sean mayores de edad (18 años), hasta que hayan cumplido sesenta años y no estén legítimamente impedidos, y a la abstinencia los que han cumplido catorce años (aunque es aconsejable iniciarla desde los 7 años, como antes se acostumbraba) y tienen uso de razón. Los que no están obligados al ayuno no están exentos de toda mortificación, porque ninguno está dispensado de la obligación general de hacer penitencia, y así deben los tales mortificarse en otras cosas según sus fuerzas.

El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo obligan gravemente el ayuno y la abstinencia. Los demás viernes de cuaresma obliga solo la abstinencia. Los otros viernes del año que no son cuaresma también debe llevarse la abstinencia de acuerdo con lo que se explica en el siguiente post: HAZ CLIC AQUÍ


* Recordemos que conforme a los Mandamientos de la Santa Iglesia, obliga la Confesión anual por la Cuaresma y la Comunión (en gracia de Dios, luego de confesarse) por Pascua Florida.




Tomado de:
http://www.catolicidad.com/



domingo, 16 de abril de 2017

Felices Pascuas de Resurrección

¡Cristo ha resucitado verdaderamente!¡Aleluya!



Dícele Jesús: ¡María! Volvióse ella, y le dijo: ¡Rabboni! (que quiere decir Maestro).

Dícele Jesús: No me toques, pues no he subido todavía al Padre;


¡El blog Espíritu Franciscano les desea Felices Pascuas de Resurrección!